La historia, y una historia del terrorismo en particular, debería ser capaz no solamente de describir el curso de los acontecimientos del pasado, como el geólogo estudia la evolución de la corteza terrestre en el tiempo, sino que debe al mismo tiempo (i) valorar esos acontecimientos en tanto acciones humanas y (ii) determinar si significan un progreso o un regreso para la humanidad.
En cuanto a la historia del terrorismo en particular, David Rapoport periodiza la evolución histórica del fenómeno en cuatro olas consecutivas y en algunos aspectos traslapadas: a) la 16 Estudios Internacionales 178 (2014) • Universidad de Chile Ola anarquista, a partir de la década de 1880; b) la Ola anti-colonial, después de la Primera Guerra Mundial; c) la Ola de la nueva izquierda, luego de la Guerra de Vietnam; y d) la Ola religiosa, desde la revolución iraní de 1979 hasta la actualidad (Rapoport, David (2002), «The Four Waves of Rebel Terror and September 11», Anthropoetics 8 (1), pp. 1-17.)
Sin embargo, la periodización de Rapoport, en tanto ejercicio de investigación histórica, no es lo suficientemente crítico, dado que no incorpora un elemento valorativo ni evalúa si se ha verificado un progreso o una regresión en la historia del terrorismo. Es por esto que se debe recurrir a una nueva periodización. El patrón de corrección o estándar valorativo de dicha periodización, en tanto pensamiento histórico (esto es, crítico), lo debería proporcionar lo que Michael Walzer denomina el «código político» del terrorista.
El código político es una suerte de «código de honor del revolucionario», en virtud del cual solo se dirigen ataques contra objetivos políticos, como ministros o funcionarios de Estado, de modo análogo a como en la guerra solo deben dirigirse ataques contra combatientes, dispensando de la violencia a los civiles (Walzer, Michael (2006), Just and Unjust Wars. A moral argument with historical illustrations. 4a. ed., Nueva York: Basic Books. 2006: 198). Walzer ilustra el concepto de código político con la obra de Camus Los asesinos justos, que versa sobre un grupo anarquista en la Rusia de comienzos del siglo XX. Uno de los protagonistas, Kaliayev, se negó a arrojar una bomba en el carruaje del duque Sergio, debido a que viajaba con sus sobrinos, menores de edad. Ante el reproche del radical Stepan por no haber seguido adelante con el plan, la protagonista, Dora, le responde: «Hasta en la destrucción hay una manera correcta y una incorrecta, y hay límites» (Ibíd: 199). Es en virtud de este código político que se debe evaluar la evolución del terrorismo, desde sus orígenes hasta la actualidad.
Pues bien, con este nuevo criterio valorativo se puede periodizar la historia del terrorismo del siguiente modo: a) terrorismo pre-moderno; b) terrorismo moderno; c) terrorismo clásico; y d) terrorismo post-moderno.
En las últimas décadas la contaminación ambiental ha sido una temática que ha cobrado visibilidad e importancia para los conjuntos sociales. Esto se debe, por una parte, a la amplia divulgación científica sobre las problemáticas ambientales y sus consecuencias para el medio ambiente, el ser humano y la civilización; y por otra, a las sensaciones y percepciones de los individuos y los grupos sociales.
En respuesta, las Ciencias Sociales se han armado de herramientas conceptuales que permiten analizar los procesos de significación que construyen las sociedades en relación a la degradación global de la naturaleza, la insalubridad del entorno a escala local y principalmente a los procesos de dominación y violencia simbólica que se manifiestan en conflictividades sociales por el acceso a una mejor calidad de vida.
Si bien las disputas que se exponen en estos procesos pueden abordarse de diversas maneras, aquí se hará hincapié en analizar en qué contexto las transformaciones productivas de la naturaleza por parte del hombre comienzan a ser cuestionadas y problematizadas como actividades generadoras de riesgos. A escala local surge el interés por comprender de qué manera y en qué contexto los actores sociales involucrados en un conflicto socioambiental (Sabatini, 1997; Orellana, 1999; Walter, 2009) construyen la noción de “riesgo medioambiental” y qué características asumen en él.
Si bien en este conflicto se desplegaron diversos argumentos y se puso de manifiesto la percepción y el cuestionamiento de un riesgo, finalmente el conflicto se resolvió sin que se ejercieran acciones concretas para disminuir el peligro percibido. Pese a esta situación los vecinos no volvieron a manifestarse.
De este escenario interesa, en particular, poder de construir cómo se cimienta socialmente el sentido de riesgo medioambiental; para ello es importante esclarecer que si bien se parte de comprender que los peligros existen, que son globales y que sus consecuencias son irreversibles, se adopta una teoría constructivista de las problemáticas medioambientales planteando que los riesgos y los peligros son construidos en forma social e histórica como parte de un proceso complejo en el que intervienen diferentes actores sociales.
Sufrimiento y riesgo ambiental. Un estudio de caso sobre las percepciones... [79-92] Cuadernos de Antropología Social /41 (2015), Rosario Soledad Iturralde
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